Condenada a abandonar su piso durante un año por dar de comer a las palomas desde su ventana

Es una discusión típica en aquellas comunidades de vecinos alrededor de las cuales, por estar situadas cerca de algún parque o por tener zonas ajardinadas, pululan animales callejeros: ¿es conveniente o inconveniente darles de comer? Quienes defienden que cuidar a otros seres vivos (hay quien llega, incluso, a bajarles platos cocinados expresamente para ellos) es una suerte de obligación moral, chocan con los que apuntan lo insalubre y peligroso que es vivir rodeado de animales salvajes, vagabundos o abandonados, aunque sean pequeños. Tesis, esta última, que han asumido la mayoría de ayuntamientos en sus ordenanzas municipales, que prohíben alimentarles, especialmente si de ello se derivan daños o molestias a otros ciudadanos. 

Leer más: El País

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