Un anciano pinta las casas de su aldea para que no las destruyan

Hay historias que son realmente inspiradoras, que nos dan ganas de todo, que hacen que creamos que con voluntad y buena fe pueda conseguirse un mundo mejor, que se pueda alcanzar cualquier sueño.

La experiencia es un grado y aunque muchos piensen que cuando uno llega a la tercera edad ya está todo hecho, que no quedan ganas de seguir luchando, está equivocado; ejemplos como el de Don Justo o el de Huang Yung-fu son ejemplos de que nuestra existencia gris puede llenarse de vida y color.

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