‘Salvemos a Doña Manuelita’, por Parece del Mundo Today

La historia de Manuelita es la historia de un amor roto –de momento–, por la culpa de unos padres cuyo calificativo de sobreprotector se queda tan corto como mis vaqueros en las piernas de Romay. Manuelita tiene 31 años y se ha enamorado por primera vez, pero sus padres no le permiten que se vea con él.

Para entender esta historia primero hay que escuchar lo que cuenta entre continuos sollozos, en una noche solitaria, imaginemos de luna llena en uno de los capítulos del programa radiofónico ‘Hablar por Hablar’. A esas horas intempestivas ha vuelto a llamar Doña Manuelita, desde Murcia con amor, para hablar con la locutora del veterano programa. Se conocen y se escuchan, hay feeling.

Esta mujer comienza casi con una frase que ya voy diciendo a mis amigos de manera automática en estas fechas tan señaladas: “Feliz Navidad, aunque ya no puedo comer turrón”. Me descojono, aunque ella va en serio. Su amor es de Jijona y cuando come turrón le da por llorar porque se acuerda de él.

¿Y quién es él?, preguntaría Pimpinela. Él se llama Miguel o Miquel, porque es de Alicante, como nos recuerda de vez en cuando Manuelita. Lo describe como “cariñoso, meloso, dulce, delgadín, morenín”. La locutora, para ponerla en vereda y hablara de él, acierta con ironía a asoltarle un: “Manuelita, vamos al turrón”. Sigo descojonándome, aunque ella va en serio.

¿Cómo fue que a los padres no les gustó el chico? La mujer, después de asegurar que en sus 31 añacos ha sido virgen –“en mi santa vida he sido virgen”-, narra con pelos y señales, cómo se produjo ese desencanto de sus padre. Su amor empezó a toquetearle, cosa que le encantaba. “Me tomó de sus bracines y empezó a cantarme duérmete, Lucerito de la mañana… toqueteaba mis senines [¿será gallega?] y mis padres vigilando con las puertas abiertas. Tuvimos una pequeña ‘mastu’, le ví lo que pude”, sigue hablando entre sollozos. La zambomba, como el turrón, también es muy propio de la Navidad.

Sigue entre sollozos, con la tristeza de la más profunda desesperación –“no sé si estoy llorando o nerviosa”, admite–, y pide, a modo de eslogan de una gran superficie comercial, “en las Navidades, segundas oportunidades”. Si no se la dan, se va a ir con él a Alicante. Su madre le ha dicho que ahí está la puerta y puede ser que una noche coja carretera y manta hasta los bracines del rompecorazones. A todo esto, el hombre de su vida tampoco aguanta a los padres de la criatura y dice Manuelita que , debido al rechazo de sus padres, éste le ha mentido ya dos veces. Una, cuando le dijo que estaba intimando con una más joven de Madrid, y ahora con una tal Verónica. “¿Qué le va a dar ella?”, pregunta la locutora. “No sé, mi alma, mi vida, sexo, qué se yo…”, responde.

Cuando Manuelita cambia de tema, después de largos minutos citando el turrón, el desamor, sus padres, incluso hasta a su ‘abuelina’ para decir de ella que “padece soledad nocturna”, aprovecha para disculparse de su amigo Arturín. Le llamó lechuguero y “casi me denuncia”, dice casi –o sin casi- llorando. El tal Arturín, que debe de ser un elemento, trabaja en una emisora del tarot y parece que ella ha sucumbido a las manos de varios videntes de pacotilla para intentar arreglar su desaguisado. Unos le han dicho que su amorcito va a volver, otros que no. Lógico, la técnica del cincuenta por ciento funciona siempre que las oraciones sean futuribles y estén alimentadas por la incertidumbre. De todas formas, continúa esperándole para darle “mi vida, mi alma y mi corazón”, apostilla.

Me descojono, pero ella va en serio o al menos eso pare… ¡carallo!, ¿y si fuera mi padre el que ha llamado poniendo voz de mujer? lo digo porque una vez llamó con sus amigos, con Gemma Nierga de locutora, para decir que se había enrollado con la vecina del quinto y su mujer con el marido de ésta, y que estaban en un lío. En fin, en un lío como el de ahora Doña Manuelita.

Escuchar el audio de los 22 minutos más intensos de la radio.

3 Comments

  1. Realmente es increible que haga gente así. No me refiero a la sobreprotección, o a la supuesta virginidad de esta dama; pero hablar con diminutivos…. AQUI PASA ALGO RAROla

    Por cierto, dice que «winna Manuelita» es su nick, pues me gustaria leer su face o twitter, no debe tener desperdicio.

  2. Pero… ¿Esta mujer no llamó a La Parroquia? ¿Se dedicó a contar la historia esta por todos los programas nocturnos de la radio? No he escuchado el de «Hablar por hablar», pero la llamada de Manuelita fue de los más desternillante de La Parroquia.

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