Una anciana se tatúa en el pecho ‘No reanimar’ para que no la salven si le da un infarto

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¿Qué hacer si estás en los últimos años de vida y no quieres quedarte como un vegetal en caso de darte un ‘yuyu’? La anciana de 91 años de origen holandés, Nel Bolten, ha encontrado la solución a tanto debate sobre disfrutar de una muerte digna o recibir asistencia médica hasta el final, aunque la situación del enfermo sea insufrible.

Ella ha cortado por lo sano y de momento ha dado un importante paso tatuándose en el pecho el mensaje que puede salvarla de acabar como un vegetal: “No reanimar!!! Tengo 91”. Tan simple como este eslógan si llega la ambulancia y procede a hacerle un electro shock, está claro en esos 15 centímetros de tatoo. Nada de un colgante con su nombre y la inscripción, dice, más que nada porque en momentos de urgencia los del Samur tienen décimas de segundo para reaccionar y no están para descifrar mensajitos.

Hasta ahora los servicios de urgencia en Holanda no admitían como una declaración válida el tatuaje, aunque el propio ministro de Sanidad holandés ha ratificado que el tatuaje es fidedigno.

España está a años luz de holandeses o suizos, por ejemplo. En este último país, según datos de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, fueron más de seiscientos extranjeros a morir entre 2008 y 2012.

Esta asociación quiso volver a sacar el debate para defender la eutanasia como vía para acabar con una vida agónica con la campaña ‘el anuncio más largo del mundo’, basado en miles de historias reales. Persigue una ley reguladora de la eutanasia y el suicidio asistido, que no consiguió con el gobierno anterior y mucho menos con el de Rajoy.

El caso de Ramón Sampedro, tetrapléjico y postrado en una cama más de 25 años, fue extraordinario en España, cuyos ministros de Sanidad no cuestionan una muerte digna. La perspicacia en la planificación de su propia muerte fue muy discutida después, pero consiguió desaparecer del mapa sin que condenaran a su cómplice.

Ahora una holandesa de 91 años ha abierto el camino a que otros coetáneos se sumen y hagan cola en los centros de tatuajes del país para defender una muerte digna en caso de sufrir una emergencia. El derecho a morir dignamente es una realidad, sólo falta que el tatuaje tenga las dimensiones suficientes para que el de la ambulancia se fije en él y no te deje en estado vegetativo hasta el final de tus días.

Texto: Parece del Mundo Today

Con información de Dailymail, Público, Wikipedia y Asociación Derecho a Morir Dignamente.

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