Un banco de excrementos paga 40 dólares por deposición

El retrete es para Antonio su alivio. El lugar más visitado. Su reposo diario. De casa no sale sin saber de antemano dónde tiene el baño más próximo. Las diarreas son frecuentes. Los cólicos lo doblan. Pierde peso, le sube la fiebre. Y para colmo, las medicinas no le alivian. Padece colitis. Por eso Antonio, 44 años cumplidos, dos de ellos con el calvario a cuestas, apenas hace ascos a lo que le propongan con tal de sanar. «Como si tengo que tragarme esa mierda de la que me habla», dice el mecánico gallego al periodista.

Tragarla, cosa que ya hacían los chinos en el siglo IV para tratar diversos males gastrointestinales, no es precisamente el único camino. Ya hay cápsulas de heces que se están experimentando, y pronto veremos trasplantes de cacas en España. En esto último andan los médicos ahora.

Fuente y leer más: elmundo

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