Rescatan a un hombre que se había enterrado en la arena antes de subir la marea

Cuanto lo desenterraron el agua le llegaba al cuello y su rostro reflejaba pánico. Sucedió ayer, en torno a las cinco y media de la tarde en la playa de El Espartal, a mitad de las dunas. Lo que había empezado como una broma no terminó en tragedia gracias a los socorristas y a la colaboración de personas anónimas que a mitad de su paseo playero se toparon con una escena que recordaba a ‘La marea’, una de los cinco cortos de ‘Creepshow’, película escrita por Stephen King. Su protagonista, Leslie Nielsen, enterraba en la playa, hasta el cuello, a los amantes de su esposa, y luego dejaba que la marea hiciese el resto.

La diferencia es que el involuntario protagonista de la historia de ayer, un veinteañero muy corpulento, se enterró a sí mismo, posiblemente con la colaboración de un par de amigos con los que había acudido a la playa. Y se enterró a conciencia, hasta el cuello. El problema es que la marea estaba subiendo y cuando se dieron cuenta, ya tenía agua detrás de la nuca.

Los amigos comenzaron a desenterrarle, pero pronto se dieron cuenta de que necesitaban más brazos, mejor una pala. El agua había empapado la arena, multiplicando su peso y haciéndo inútiles sus esfuerzos. Además, cada vez que llegaba una ola el pequeño agujero que habían logrado excavar sus amigos volvía a llenarse de agua y arena. Estaba atrapado, y la marea seguía subiendo.

El joven comenzó a gritar y a moverse, en este último caso sin demasiado éxito. Eran gritos de terror, de pánico. Y de auxilio. Necesitaban ayuda, y la necesitaba ya.

La encontraron entre las personas que paseaban por la playa. Tampoco muchas, porque a esa hora la marea ya llegaba a la base de las dunas, dificultando el paseo. Todos comenzaron a excavar y finalmente, con la ayuda de dos socorristas que llegaron en moto acuática, lo liberaron. El joven, extenuado, se tiró en la arena (duna arriba, no fuera a ser) y fue trasladado al puesto de San Juan, donde ya esperaban las ambulancias. No tuvieron que intervenir. Poco a poco fue recuperando el aliento y se marchó del puesto por su propio pie, seguramente con la lección bien aprendida: no te entierres en la arena, sobre todo si la marea sube.

Salvamento también tuvo que emplearse a fondo para liberar la zona de baños de tablas de surf. Con tal fin, tuvo que requerir la presencia de la Policía Local.

Fuente: El Comercio

Rescatan a un hombre que se había enterrado en la arena antes de subir la marea

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