Angela Merkel reconoce que fue una okupa ‘light’

Así de grande era la casa 'okupada'.

Angela Merkel tiene un pasado “okupa”. La canciller alemana ofrece esta confesión en una entrevista que publica este fin de semana la revista del diario Süddeutsche Zeitung sobre la generación del 68. Cuando llegó a la capital procedente de Leipzig a finales de los setenta, Merkel vivió ilegalmente durante una temporada en Berlín-Este, concretamente en el número 24 de la calle Marienstrasse, situada a cinco minutos de lo que es hoy el lujoso barrio gubernamental.

Eso sí, la joven diplomada en físicas Angela Merkel fue una “okupa” sui generis, o una “okupa light”. Nada que ver con las comunas de sexo libre y marihuana del oeste de Berlín, ni con las batallas campales que futuros políticos de renombre habían librado pocos años antes a pedradas contra la policía en ciudades como Frankfurt, como el futuro ministro verde de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer.

La historia de Merkel se cuenta como sigue: Llegó a Berlín en 1978 con su primer marido Ulrich, de quien conserva el apellido, con el plan de encontrar un trabajo relacionado con sus estudios. La administración estatal de vivienda no le concedió un lugar para quedarse, porque en general la República Democrática Alemana (RDA) no concedía pisos a gente sin trabajo.

«En Berlín-Este regía entonces el principio de que sólo te daban un trabajo si tenías un piso, pero sólo te daban un piso si ya vivías en la ciudad», comenta Merkel esta absurdidad del sistema comunista.

Así que se metió en el piso de la Marienstrasse, que sabía vacío porque se lo habían dicho unos amigos. “Pero de verdad que eso no tenía nada de político”, subraya en la entrevista. “La RDA prácticamente contaba con la capacidad de muchos de resolver ‘creativamente’ su problema de vivienda, porque había una carencia increíble de vivienda y un gran caos en la administración”, explica.

El piso sólo tenía una habitación, así que se mudó a uno más grande en la Templiner Strasse, que curiosamente lleva el nombre del pequeño pueblo de Brandeburgo donde creció, Templin. En cualquier caso, la ilegalidad de Merkel se refiere sólo a la circunstancia de que no había registrado oficialmente su domicilio en la policía, como sigue siendo obligatorio hoy en Alemania. “Transferí normalmente el alquiler a la administración municipal de vivienda. Por aquel entonces, cualquier dinero era bienvenido”, señala.

No fue hasta su tercera mudanza, a un piso en la populosa avenida Schönhauser Allee, cuando Merkel logró legalizar su situación y encontró un trabajo en el instituto de fisioquímica de la Academia de las Ciencias.

Fuente: Publico.es

Angela Merkel reconoce que fue una okupa ‘light’

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