Una diputada pirata alemana contra de la descarga de su propio libro

Que paguen por mi libro aunque esté en contra.En los blogs alemanes se la conoce como ‘la pirata codiciosa’. Julia Schramm politóloga de 27 años y miembro de la directiva del Partido Pirata, acaba de lanzar su libro ’Click mich’ (cliquéame), subtitulado ‘Confesiones de una exhibicionista en internet’, una especie de autobiografía sobre los ‘nativos digitales’ y “la libertad sin fronteras en la red”. Schramm defiende con uñas y dientes los contenidos abiertos y la gratuidad en internet, pero a su libro sólo se puede acceder previo pago de unos 18 euros, lo que ha llevado a la prensa alemana a dedicarle flores como “vil traidora” (‘Bild’) o “icono de la confusión” (‘B.Z.’).

«Los libros, las películas y la música deben circular libremente y gratis en internet», dice una de las escasas cláusulas ideológicas del Partido Pirata alemán, que consiguió entrar con casi un 10% de los votos en el Parlamento Regional de Berlín y que, a parte de su resistencia tenaz al copyright en la red, carece de otras propuestas políticas. Pero la copia virtual de su libro, que había sido colgada en la red, ha sido retirada por orden judicial emitida por un tribunal de Hamburgo, tras la correspondiente querella de la editorial Knaus-Verlag, que ha pagado 100.000 euros a Schramm por los derechos.

La ola de indignación arrancó en Twiter, donde a Schramm le han dicho de todo: “vendida”, “hipócrita” e incluso “clavo en el ataúd del Partido Pirata”. El presidente de los Jóvenes Piratas de Renania-Norte Westfalia, Gabriel Heinzmann, ha propuesto un voto de censura contra la popular bloguera, que en el libro se describe a sí misma como “provocadora”,”post feminista de género” y “coño privilegiado”, entre otros llamativos epítetos, y que no considera en absoluto contradictorio cobrar por su libro y luchar para que los demás no puedan hacer lo mismo.

«Lo que es bueno o malo en internet, las reglas de internet, las vamos creando día a día los usuarios, nos corresponde a nosotros, eso es lo realmente democrático. Y son unas reglas que evolucionan constantemente con una fuerza que ninguna institución convencional es capaz de aplacar», explica la escritora, que comienza su libro presentándose: «Me llamo Julia y vivo en internet. Soy bastante feliz, tengo amigos en red a los que pongo en off cuando yo quiero. En internet, yo puedo ser cualquier cosa: jefe de la mafia, Barbie, Hitler, propietario o un cocodrilo verde. Delante del ordenador, yo soy Dios. Desde muy joven, a los 13 o 14 años, he sido consciente de las infinitas posibilidades que internet me ofrecía para construir mi identidad. Internet es el lugar donde lo he vivido todo por primera vez: el amor, el sexo, la traición, la ilustración, la libertad, la política. Es en internet donde hablo, río, lloro o pienso en lo que hago, porque soy una hija de la era digital. Y esta es mi historia».

Como parte de esa historia aparecen las campañas en las que ha participado muy activamente contra el término que tanto le repugna, “propiedad intelectual” y contra el “falso concepto de la privacidad”, que atribuye a quienes no desean que su casa aparezca en Google Earth, piden que los buscadores paguen por adjuntar contenidos ajenos o a quienes exigen derecho de acceso y control de sus contenidos borrados en Facebook. Pero esa trayectoria da un giro radical e instantáneo a la hora de cobrar por su libro, cuestión esta que ella justifica recurriendo a la más alta filosofía y explicando: “En términos estrictamente hegelianos, tengo el derechos de la negación de la negación”.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/20/cultura/1348133089.html

Una diputada pirata alemana contra de la descarga de su propio libro

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